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Las aventuras de Yanpól, el Tiflin Nivel 1 (II)

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-¡Corra Soberbio, corra! -gritó Yanpól saliendo por una de las puertas laterales de la bóveda.

-¡Pero Yanpól! -dijo Soberbio mirándolo estupefacto- ¿Cómo es que va usté así por la vida?

-¡Que corra le digo! -repitió arrastrándolo del brazo.- Me ha visto sólo uno, pero se puso a dar voces como si no hubiera mañana.

-No me extraña, no se anda encontrando uno con tiflines en pelotas muy seguido. Por aquí -dijo señalando el camino que había marcado como seguro.- ¿Y? ¿Encontró algo?

-Un pergamino -dijo Yanpól sacando un rollo arrugado de no se sabe muy bien dónde.

-¡Un pergamino! -repitió el enano ahogando un gritito de excitación. -Déme.

-Pero no se detenga, hombre, que estarán todavía detrás nuestro.

-Está… resbaloso -dijo Soberbio tomando una punta del rollo entre índice y pulgar y manteniéndolo a una distancia prudente de la cara.- ¿Me va a contar de una vez cómo consiguió meterse en la bóveda? -preguntó levantando la mirada hacia Yanpól.

-Que sí, que sí -contestó el tiflin arrebatándole el pergamino-, pero cuando nos pongamos a cubierto. ¿No me prestaría la capita? Yo después se la lavo.

-Mpff… -refunfuñó el enano mirando el extraño brillo que tenía hoy su compañero- Venga, va. Aunque lo que más llama la atención es lo que se le ve por delante, que lo sepa.

-Bueno, bueno -dijo Yanpól entre tímido y orgulloso-, eso es también herencia familiar.

-Respeto -contestó Soberbio haciendo una pequeña inclinación de cabeza.- Vaya usted primero amigo, que mi capa le da +2 a todas las defensas.

-¿Más 2? ¡Pero qué dice! -exclamó Yanpól parándose en seco.

-Sí, señor. Se la sisé a un gnoll que andaba solo y desprevenido.

-¿Enfrentóse usted con un gnoll? ¿Un gnoll que usaba una capa +2?

-Bueno, para ser justos, se la saqué mientras se bañaba. ¿Sabía usted que los gnolls eventualmente se bañan?

-¿Y sabía usted que no tenemos Nivel suficiente para usar esta capa?

-Qué me cuenta.

-Que no podemos usar objetos que tengan más de cinco Niveles de diferencia…

-¡Shh! -dijo Soberbio haciendo un gesto con la mano.- Alguien se aproxima.

 

Continuará… 

 

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Las aventuras de Yanpól, el Tiflin Nivel 1 (I)

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-Tanto porte al pedo -pensó Yanpól mientras fregaba las letrinas. -Si al menos me mandaran a hacer recados le podrían sacar partido a mi gallardía. Pero no, a limpiar baños me ponen, qué lo re parió.

-Al menos todavía no le sacan la guapura a sopapos -dijo el enano que limpiaba el suelo-, a los elfos les dejan la cara como un mapa. Porque ellos son guapos estándar, ¿vio?

-¡Pero maese enano! ¿Puede usted leer la mente? -lo interrumpió Yanpól sobresaltado.

-Y ya ve para lo que me ha servido -contestó enseñándole el trapo roñoso con el que fregaba.- Le digo que tiene usté suerte, que con eso de que tiene cuernos y rabo, además de ese magnífico bronceado cobrizo, se salva de unas cuantas palizas.

-Gracias por los halagos compañero -dijo incorporándose y limpiándose la mugre de las rodillas-, pero ya ve que yo tampoco he llegado muy lejos.

-Pero usté es un tipo formado, se le nota en lontananza -dijo el enano acariciando su larga barba-; usté si quiere de acá sale.

-Bah, formado… Tengo un noble linaje, si a eso se refiere -dijo algo melancólico-, mas de mi glorioso pasado sólo conservo estos inestimables quevedos. -El saquito que tenía en un bolsillo oculto estaba hecho de retazos toscamente unidos: con cuidado extrajo los espejuelos que relucían a pesar de sus años.

-¡Pero qué belleza! -exclamó el enano limpiándose las manos en la ropa antes de tomar los quevedos.

-Siete cincuenta -dijo el tiflin señalando los cristales-: no veo tres en un burro.

-Con razón anda siempre con los ojos a media asta.

-Claro, claro, si no entorno termino siempre con la pezuña adentro de la letrina.

-Amigo tiflin -dijo el enano devolviéndole solemnemente los quevedos-, mi nombre es Soberbio.

-Me alegro mucho compañero, el mío es más bien simple.

-No hombre, no. Me llamo Soberbio.

-Ah, disculpe pues. No tengo conocimiento de la antroponimia enana.

-No se preocupe, me pasa a menudo.

-Yo soy Yanpól -dijo el tiflin extendiendo su mano-, el tiflin Nivel 1.

-Tanto gusto -respondió Soberbio con un enérgico apretón-. Usté y yo tenemos cosas en común compañero, ya va a ver como zafamos de esta.

Preguntas, respuestas

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Esto no sé si tiene nombre, como los Liebster Awards, pero el caso es que a Selene le gustan las preguntas tanto como a mí, así que aquí estamos, conociéndonos un poco más. Por cierto, como ya te dije por fbk, me encantó tu presentación. Y cuando hablo en alemán tengo acento-de-extranjero-genérico, el pobre acento cordobés ha quedado bastante relegado por el madrileño. Gracias por lo de la “bocanda de aire fresco”, una vez un muchacho me dijo algo muy parecido y me enamoré un poco; ahora creo que voy a empezar a creérmelo :)

Bueno, aquí van las preguntas con sus respuestas:

1. ¿Qué estás escribiendo ahora mismo?

Entre otras cosas:
– Un no-poema del estilo de Komorebi, pero espero que mejor.
– La historia de Talita, la cyborg (sí, ya sé que estoy tardando un montón, pero es que cada vez que me pongo se me hace la picha un lío con todo lo que quiero contar).
– Un anecdotario de uno de mis personajes del Dungeons & Dragons.
– Una lista de pelis que cada cierto tiempo necesito imperiosamente volver a ver.

2. ¿En qué difiere tu escritura de la de otros que desarrollan el mismo género?

Perdón, ¿qué género? ¿El potuso? No sé, la verdad. Supongo que cuando uno escribe de forma sincera le da un toque a sus cosas que nada más lo tiene. Pero bueno, también puedo estar diciendo pelotudeces; al final siempre nos contaminamos los unos a los otros, y eso mola.

3. ¿Por qué escribís lo que escribís?

No tengo justificante para esto, su señoría. Soy la persona más inconstante que me conozco, sin embargo la escritura está ahí desde siempre. A veces más, a veces menos, pero siempre vuelve. Como una enfermedad crónica. Sigh…

4. ¿Cómo es tu proceso de escritura?

CAÓTICO. Increíblemente caótico: tengo cuadernos, libretas, hojas sueltas, agendas, anotadores, post its, documentos de Office, borradores en Wordpress… todos llenos de anotaciones y de ideas a medio escribir. Dan vueltas por mi escritorio, la casa, mis bolsos, van y vienen, desaparecen. Un día encuentro alguno y de la relectura rescato una frase o idea y empiezo algo nuevo. Lo dejo macerando unos meses, me olvido. De repente reaparece, lo cacho en el aire, lo desarrollo y lo publico. Por eso odio corregir, porque en el proceso corro el riesgo de perderme en la estratósfera. Y por eso mismo tampoco soy capaz de escribir textos largos.
Bueno, y ahora se supondría que tengo que preguntar yo, ¿no? El caso es que como no quiero resultar pesada y acá somos pocos y nos conocemos mucho, no voy a preguntarle a nadie en concreto, nomás dejaré caer las preguntas a mi manera:

1. ¿Se podría adivinar por el título de tus posts de qué va el post que escribiste?

2. ¿Leés los blogs en un feed porque te resulta cómodo o porque algunos son increíblemente feos? (Cabe la posibilidad de que ni siquiera sepas lo que es un feed. No pasa nada).

3. ¿En qué te inspirás para escribir? ¿Y para leer?

4. ¿Cómo llegaste hasta acá? Y no vale responder que fue una serie de eventos que se desarrollaron de manera tal para que etcétera. Porque ya sabemos que esa es la respuesta fácil.

¡Más canciones felices!

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Ya era hora, estarán diciendo. Pues sí, ya era hora de más canciones felices.
Esta vez un poco más físicas: si no sus movéis, estáis muertos.
¡Buen fin de semana!

1) Bendito sea Jim Henson, benditos los 80′ y, por supuesto, bendito sea David (esta va para vos, Álex):

2) Esta gente hace canciones bonitas, canciones contestatarias y, sobre todo, canciones para no estarse quieto:

3) Villa, si te gustó la nº 5 del post anterior, esta te tiene que encantar:

4) No sé quién es este señor, ni me importa. Lo único que quiero es que me cante este tema para siempre:

5) Hay quien dice que Peter escribió esta canción después de una experiencia espiritual. Y hay quien supo sacarle provecho:

6) De esta tiene la culpa Gon. Para rebotar hasta quedarse sin pantorrillas:

7) David, te queremos. Por eso te merecés otra en mi top 10:

8) Este tema es tan gay que no queda más remedio que pararse y bailarlo como tal:

9) ¿Vieron El verano de Kikujiro? Entonces también son fanses de Joe Hisaishi:

10) ¡A bailar como si no hubiera mañana!:

Liebster Award

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Ante todo: ¡Gracias por el premio, Francesc! Quiero aprovechar este momento para saludar a todos lo que me apoyaron desde el principio, a mi mamá que me dejaba usar su máquina de escribir amarilla, a los que me regalaban diarios íntimos en los cumpleaños, a mis profes de literatura y a los turcos del barrio que no cierran en los días festivos como hoy.
 

¿Qué es esto del Liebster Award? Pues algo que te dan, pero que a la vez tenés que otorgar. Estas son las normas:
 

A) Nombrar y agradecer el premio a la persona o blog que te lo concedió.

B) Responder a las 11 preguntas que te hayan formulado.

C) Conceder el premio a 11 blogs y proponerles 11 preguntas para responder.

D) Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.

E) Informar a los blogueros de su premio.
 
 
 

Estas son las 11 preguntas a las que respondo:

 
 
1. ¿Todo tu entorno está al corriente de que escribes un blog?

Creo que sí, pero dudo que todos me lean.

2. ¿Has usado el blog para expresar cosas que no sueles poder expresar cara a cara o que simplemente crees que solamente el relativo anonimato y la soledad de un blog te permiten?

Más o menos. Cuando escribo no ficción digo lo que pienso sin muchas reservas. Ahora, la ficción tiene otros matices. Hay cosas que prefiero poner en boca de mis personajes; cosas sobre mí y sobre mi entorno que a veces no son tan fáciles de largar cuando se habla en primera persona.

3. ¿Cuantas veces has pensado en abandonar el blog y cual ha sido el último motivo por el que no lo has hecho?

Ninguna. Lo cual no quiere decir que haya épocas en lo que descuide más que en otras (como ahora, por ejemplo). Y tengo que decir que en esos momentos de bajón, los que me dan el empujón para retomar son mis amiblogs y la gente de mi entorno que me lee.

4. ¿Has pensado alguna vez en tu blog en términos mercantiles, asociándote con otros bloggers, montando negocios al estilo clásico, y finalmente descartándolo todo de golpe en base al cuento de la lechera?

No. ¿Lo hacemos?

5. ¿Piensas que la blogosfera es, en realidad, una monumental manera de tener la cabeza entretenida, una especie de personalización absoluta de algo que no es ni TV ni chat ni relaciones personales ni referencias artísticas ni clubes de lectura sino todo a la vez?

Creo que es ese todo del que hablas, pero no sólo a nivel “entretenimiento”. Entretenidos nos tienen las redes sociales; la blogosfera también nos informa, nos educa y nos cuestiona. Es lo que mola.

6. ¿Pensar es de izquierdas?

Pensar es de muchos. Estamos los que pensamos para cuestionar, están los que piensan en cómo hacer para que dejemos de pensar y están los que les hacen caso a estos últimos y piensan que piensan. 

7. ¿Tu vida es más intensa desde que escribes un blog, o esperabas que lo fuera y no?

Cuando empecé a escribir no esperaba nada en concreto, solamente quería un espacio para mis escritos. ¿Intenso? Ese es un adjetivo para los que practican deportes extremos. Mi vida es más divertida y más completa desde que tengo el blog, gracias a la gente que he conocido, gracias a lo que leo y a lo que escribo.

8. ¿Acabaremos todos escribiendo blogs sobre petanca?

Francesc, de la petanca no se puede vivir.

9. ¿Algún post sin ninguna visita y que piensas que es muy injusto que así sea?

No realmente. No escribo tanto, ni hace tanto tiempo (apenas dos años), así que todos los posts tienen visitas. Ahora, que todos hayan sido leídos… Ejem.

10. Situación física y emocional idónea para escribir un post. Horario, emplazamiento, compañía, ambiente general.

Normalmente necesito sol, pero los días lluviosos también me inspiran mucho. Prefiero estar sola y tener tiempo, porque una vez que empiezo no me gusta despegar el culo de la silla. Hace años que no fumo y en ocasiones lo extraño, pero lo sustituyo por una tetera de té o mate cocido. Y escribo mejor por la tarde y noche. ¿Situación emocional? Cualquiera, no valen las excusas.

11. ¿Cual es la primera lectura de la que eres consciente y el primer disco que compraste por iniciativa propia?.

¿Consciente? ¡No tengo idea! Leo desde muy chiquita. Te puedo decir el libro que me motivó a escribir “en serio”: Historias de Cronopios y Famas, de Cortázar. Y el primer CD que compré por iniciativa propia, bueno, esto… Backstreet’s Back de los Backstreet Boys. Vaya, ¿eso no debería ir en las cosas de las que me avergüenzo?
 
 
 
Estos son los 11 blogs a los que premio:
 
 
10 de corazones

Barco de papel

Café Kubista

Cesta de patos

Contacto con lo divino

Francesc Bon

Literal y Absurdo

no tengo el chocho pá farolillos

Quién Pereira

The Villacresporker

Un brillo ensordecedor
 
 
Y estas son las 11 preguntas que les hago:
 
 
 
1. ¿Qué fuiste en tu vida pasada?

2. ¿Cuál es tu personaje favorito (libro, cine, cómic, etc)?

3. ¿Cuál fue el peor libro que leíste?

4. ¿Estamos solos en el universo?

5. ¿Cuál es la manía más ridícula que tenés?

6. ¿Cuál era tu dibujo animado preferido?

7. ¿Para qué tenés muy mala memoria?

8. ¿Cuál es el dios más molón/el que más te gusta?

9. ¿Hay algo mejor que andar en pelotas por tu casa en verano?

10. ¿Cuál es tu comida favorita?

11. ¿Qué hay después de la muerte?
 
 
Si alguien más quiere sumarse al desafío, pueden responder en los comentarios.

Salut!

Musiserialidad

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ArrestedDe las muchas cosas que he de agradecerle a Axel, la seriefilia es una de las que me generan particular regocijo. Yo era de las que decían “sí, veo un capítulo cada tanto, pero tampoco es que me enganche”. Claro, eso es porque miraba pelotudeces como Anatomía de Grey o Medium. Cuando empezás a ver cosas buenas, la perspectiva cambia.

El post que preparé para hoy no es una simple lista de series. Es una lista de canciones, las canciones de esas series que a mí me cambiaron. Van con una pequeña descripción para que ustedes adivinen, jueguen o recuerden*. Con suerte los inspiro a ver algo nuevo, o a rever algo viejo. En cualquiera de los dos casos  van a disfrutar como enanos, que de eso se trata.

El orden es aleatorio, algunas del final me gustan tanto como las primeras.

Salut!

*Edit: El anonimato se rompe, como los enlaces originales: Youtube es botón pero efectivo. No habrá juego sino provocación directa. Miren, escuchen y descarguen.

1) Si los rumores son ciertos y tenemos más de la familia Bluth este año, me compro un puesto de bananas y lo quemo.

2) ¿De verdad hay todavía gente que tiene la osadía de no haber visto esta serie? ¡Si yo escucho la intro y me dan ganas de verla otra vez!

3) Seis capítulos nos han dado hasta ahora y no sabemos cuándo tendremos más. La desesperación golpea nuestras puertas.

4) Empezamos a verla sin mucha fe. Hoy sabemos que cuando termine, seremos infelices.

5) Toda la epicidad del mundo concentrada en una sola serie. Este año esperamos la tercera temporada.

6) Si hay alguien que aún no la vio, es porque no se ha pasado por el blog de Francesc.

7) Zach Braff vive y vivirá para siempre en nuestros corazones como el doctor Dorian.

8) No es una canción de la intro porque la serie no la tiene, ni la necesita. Sr. Brooker: tres capítulos por temporada es muy poco. Y más cuando hace cosas como ésta.

9) El que deje de ver esta serie porque va de robots y naves espaciales es, resumiendo, un pelotudo.

10) Otra que no tiene intro, así que va un trailer. Brooker, vísceras y Gran hermano. ¿Quién se resiste a semejante tentación?

11) Esta se la debemos a mis blogamigos orsaiders. Un gran comienzo para una gran blogamistad.

12) “Fire walk with me”. Si la frase no les suena, el tema de Angelo Badalamenti seguro que sí.

13) Chris Carter es el padre de todas las conspiraciones. We all want to believe gracias a él.

14) No es el tema de la intro, sino uno que se escucha en el primer capítulo. Son nuestros héroes neozelandeses.

15) Eh, que nosotros también podemos hacer cosas buenas. Lo mejor del producto nacional. De Campanella, cómo no.

16) Solamente decir que también es de Brooker. Que son dos capitulines y que este año esperamos nueva temporada.

17) El futuro viene interesante.

18) Por mucha polémica que haya desatado su final, a mí me encantó. Va un tema de la escena más conocida.

19) ¿Hay alguien de mi generación que no lo haya pasado bomba con esta serie? ¿En serio? Mentira.

20) ¡Aliens! ¡Abducciones! ¡Regocijo!

Y para cerrar: una gran presentación con una excelente música para una serie de mierda:

Sehr glücklich!

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Hace un tiempo, no sé muy bien cómo, con Axel empezamos una lista de canciones felices. Él dice que fue idea suya y yo, como tengo mala memoria, no puedo contradecirlo. De lo único que estoy segura es de que yo abrí el Word para ir anotando los títulos (abrí, bah, maximicé Comida para reptiles que todavía no había visto la luz y fui agregando desconsideradamente palabras que poco y nada tenían que ver con mis personajes) y eso ya tiene su mérito.

La retomamos hace algunos días y al final, aunque con los mismos temas,  hicimos una cada uno, porque parece que es complicado eso de universalizar la felicidad. Yo hice el Top 10 que ahora les doy con sus respectivas indicaciones. Los nombres de los temas y los artistas me los reservo, así disfrutan -o sufren- con la sorpresa. Después lo charlamos en los comentarios y me cuentan, por supuesto, cuáles son aquellas canciones que los hacen sentir asquerosamente felices a ustedes.

Buen arranque de semana!

1) Para tener 10 años otra vez, rasparse las rodillas y comer helado:

2) Para salir desnudo a la calle a abrazar gente*:

3) Para cantárselo a tu abuela en su cumpleaños subido a una silla:

4) Para bailar hasta quemar, por lo menos, 1000 calorías:

5) Para sacarse los zapatos y sonreírle a los desconocidos:

6) Para volar en dragón sobre prados anglo-irlandeses:

7) Para ser feliz sin más:

8) Para despojar de maldad la tierra:

9) Para maravillarse del sol, el cielo y las estrellas:

10) Para mandar a la mierda a la insoportable levedad del ser:

Y de yapa: para no perder la esperanza en la humanidad:

(El Top de Axel es 5 y se compone de los temas 7, 6, 1, 3 y 8 respectivamente y en ese orden.)

*Abel Flaubert dixit.

Sobre…

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Cristales/Comida para reptiles

 

La idea surgió hace algo más de un mes en el blog de Francesc. Creo que fue Germán el que tiró la primera piedra y el resto nos prendimos como buenos bloguerescritores que somos: Ronny, Karinaalguien o álguienes de quien/es de momento sólo deduzco que es/son de Villa Crespo.

La consigna fue simple, pero no se las doy para que se tomen el trabajo de leer todos los relatos, so vagos.

Tengo que decir que disfruté como una enana -porque me encantan los juegos- pero también sufrí como una condenada -porque soy muy autoexigente-. Un buen equilibrio.

Y solamente me queda por agregar que el que quiera participar todavía está a tiempo y que el que quiera proponer un nuevo tema ya está tardando.

 

Chin chín amigos, por esta y muchas más!

Cristales

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(Comida para reptiles VI)

 

A las cinco y media de la mañana alguien empezó a golpear con fuerza la puerta de entrada. Horacio se levantó tropezando con las pantuflas y con el perro que, asustado, había corrido a refugiarse bajo la cama.

―¿Qué pasa? ¿Quién es a esta hora? ―preguntó Mira encendiendo la luz del velador.
―No sé… no sé, voy a ver ―dijo Horacio espabilando y poniéndose el albornoz.
―Tené cuidado, no sea cosa que sea un chorro ―dijo Mira preparándose para levantarse llegado el caso.
―Los chorros no golpean Mira ―dijo Horacio yendo hacia al living.
―Mirá que sos cagón Pereira, tanto que te envalentonás con el gato de Funes… ―le dijo Mira al hocico que asomaba de debajo de la cama ―Suerte que te ganás el pan por lindo y no por guardián, ¿eh?

Desde el living llegó la voz de Marcos, cosa que tranquilizó a Mira y alegró a Pereira. Mientras ella se acomodaba para seguir durmiendo hasta las ocho, el perro salió disparado a reclamar su ración de mimos.
No era novedad que Marcos se presentara a una hora como esa, pero en general se lo solía escuchar una cuadra antes de llegar gracias a los cantos que entonaba siempre que tomaba de más. Esta vez iba sobrio, pero con una excitación que Horacio sólo le había visto una par de veces en la vida. Una había sido a los once años, cuando por fin se había vengado de su hermano vaciándole la alcancía en el inodoro y tirando de la cadena ante su estupefacta mirada, y otra a los treinta y cuatro, cuando le contó que por fin había conseguido que su mujer firmara el divorcio bajo la amenaza de empujar a su abuela escaleras abajo, silla de ruedas incluida.
En esta ocasión su exultante estado era a causa de un acto de solidaridad que el mismo había perpetrado: la vidriera de los chinos que desde hacía un par de años venían arruinando el negocio de su amigo había sido reventada a cascotazos por su mano justiciera:

―¡Pero vos estás en pedo? ―preguntó Horacio.
―Fresco como una lechuga —dijo Marcos solemnemente.
―¿Cómo se te ocurre hacer semejante barrabasada?
―A ver, necesitábamos una solución, ¿no?
―Sí, y todavía la estábamos buscando. No habíamos llegado al vandalismo, ¡no estábamos ni cerca! —dijo Horacio hundiéndose en su sillón― Encima no podrías haber elegido peor momento…
—¿Por?
—El chino. Está internado.
—¿En serio?
—Sos el peor estratega del mundo.
—Pero, ¿cómo que está internado?
—Le dio un infarto o algo así.
—¿Un infarto a un chino?
—Yo qué sé, se habrá adaptado demasiado bien a nuestras costumbres.
—¿Y quién está a cargo ahora? ¿La china?
—No. Creo que no.

 

Mira había empezado a recorrer las calles de Villa Crespo bajo el sol de Enero. Pereira, que de un fila brasilero grandote y cobarde había transmutado a pastor alemán de mirada profunda, caminaba a su lado. El calor era agobiante, pero el perro iba con paso firme sin siquiera abrir la boca. Ella sentía, sin embargo, que el calor le empezaba a quemar por dentro, como si estuviera yendo por uno de esos desiertos rojos de tierra cuarteada. Abrió la boca e instintivamente empezó a jadear, a buscar la sombra y algún charco donde paliar la sed.
Cuando descubrió la fuente se le iluminaron los ojos: el agua salpicaba todo en derredor, los gorriones se lanzaban en picado cual clavadistas y salían empapados de felicidad. Mira tomó envión para saltar y sumarse al regocijo, cuando entonces un tirón certero en el cogote la paró en seco y la hizo patalear en el aire. Al volverse, aun ahogada por la correa, su maestra de tercer grado la reprendía apuntándole con un largo dedo índice: “Muy mal Mira, eso no se hace.”

Al despertar lo primero que hizo fue palpar a su lado. Pereira no estaba y ella tenía esas ganas de abrazarlo y de pedirle disculpas por tratarlo de cagón.

Fue primero al baño y después a la cocina, tenía una sed horrible. Ahí estaba Horacio, mirando a un punto fijo en la pared con un café frío en las manos.

—¿Y el perro? —preguntó Mira buscando debajo de la mesa.
—Se lo llevó Marcos —dijo Horacio.
—¿Marcos? ¿Qué hizo ahora para necesitar reflexión canina? —preguntó sacando el agua de la heladera.
—Le rompió la vidriera a los chinos.
—¡Sonamos!
—Ahá…
—¡Y encima con el viejo ingresado!
—Es lo que yo le dije.
—Nos van a denunciar por desalmados… ¡Y vos que no sabés mentir! ¿Qué hacemos ahora?
—No sé. Por eso mismo lo mandé a pensar.

 

—A mí la verdad que me importa un carajo que ese chino esté bien o mal, yo lo único que sé es que es un desgraciado con el que no se pueden cruzar dos palabras sin llegar a las puteadas. Pero tu dueño es un cobarde, para él nunca es bueno el momento o buena la idea. “Esto no porque nos van a denunciar, esto otro tampoco porque es malo para el negocio; esto no porque es peligroso para la salud…” ¡Ja! ¡Mirá como le fue a ese salamín sin que le echáramos Raid en las latas! Yo ya se lo dije mil veces, no hay forma de entrar en razón con ellos, son unos ordinarios y unos maleducados. Ya lo intentaron sus viejos, ya lo intentó él, hasta Mira con ese vestidito de flores con el que le das lo que quiera antes de que te lo pida, y nada. Ahora que apechugue por no haberme dejado ser más… creativo. ¿Me vas a decir que no era buena la idea de mandarles una rosa negra? ¡Tampoco estamos hablando de la cabeza de un caballo, che! Como si tuvieran algún animal. Esa gente no tiene ni perros, se los come. Bueno, en realidad no lo sé con seguridad, es lo que dicen, que se comen a los perros y a los gatos. ¿A vos te parece? A mí ni en un apocalipsis se me ocurriría comerme a mi perro (si lo tuviera, claro), antes me como al vecino, te juro. Eso sí, no a cualquiera, que en una situación así hay que saber elegir bien a los amigos y a los enemigos. Me comería al gordo de la pensión, primero porque es gordo y alcanzaría para muchos y segundo porque seguro que tiene un abastecimiento tremendo en su casa, como todo buen gordo lechón. ¿Sabés quién lo hacía lindo al lechón? Mi abuelo Enrique. Era una cosa de locos. Le hubieras caído bien vos, le encantaban los perros. No como a los chinos.

 

Ya vestidos, Horacio y Mira salieron a la calle. Ella partió hacia la derecha en busca de Pereira y él hacia la izquierda rumbo a su tienda. Malabia estaba vacía a esa hora, algunos camiones descargaban mercadería y el aire todavía estaba húmedo de brisa matinal. A las siete Mira aún daba vueltas por el parque siguiendo lo que parecía el rastro de Marcos y Pereira, mientras que Horacio se aproximaba a la escena del delito: el local de los chinos estaba justo enfrente del suyo. Sin embargo la muchedumbre que había vislumbrado una cuadra atrás no parecía encontrarse en el punto que él esperaba.

―¿Se ha enterado? ―lo increpó el librero saliendo de su tienda.
―¿Perdón? ―dijo Horacio mirando si había alguien frente a la cristalera rota.
―¡Pero no sabe? ¡El muchacho de los recados se ha vuelto loco!
―¿Qué? ―dijo Horacio, ahora sí prestándole atención.
―¡Ha matado a toda la familia! Padre, madre y abuela. Dicen que soltó al canario y salió corriendo desnudo a la calle al grito de “¡Libertad, libertad!”
―¡Pero qué me dice, Francisco!
―No me diga Francisco, hombre.
―Perdone usted… ¿pero me habla de Germán, el chico que me hacía los mandados?
―El mismo.
―No lo puedo creer…
―Pues créaselo usted, que me lo ha contado el agente Ronaldo. La casa estaba hecha una pena; todo perdido de sangre, la pared era un salpicré de vísceras.
―Uf, no me cuente más, que tengo la presión baja y hoy no desayuné.
―Nada, nada. Para que vea que uno nunca está a salvo.
―Eso ya lo sé, viene con el país en el que vivimos. Pero que alguien conocido se vuelva loco y masacre a su familia no se compara con que a uno le roben las zapatillas en la calle…
―¿No se compara? ―preguntó malicioso el librero.
―Y, no… Bueno, son cosas distintas. ¡No me tire de la lengua!
―Venga ―dijo el librero echando llave a su tienda―, mejor vamos a tomar el café y le sigo contando.

Fueron al bar de la esquina para que Horacio desayunara como es debido y tuviera el estómago sentado para escuchar el resto de la historia. En cuanto terminaron las medialunas, le relató con lujo de detalles cómo se habrían desarrollado los acontecimientos: al parecer Germán habría reaccionado mal a una crítica de su padre y le habría tirado, con gran puntería, con lo primero que encontrara ―en este caso el cuchillo con el que habría estando picando el perejil―; su madre y su abuela, aparentemente fuera de sí, habrían empezado a tirarle a Germán con tazas, platos y demás loza que tuvieran a su alcance; y él, por lo visto ya ciego de rabia, habría extirpado el cuchillo del cuerpo de su padre y lo habría asestado, también con gran puntería, repetidas veces en las mencionadas señoras. Un espectáculo.

―Y lo del escaparate fue obra suya, ¿no? ―preguntó el librero de sopetón.
―Eh, no… bueno, no… sí. Fue mi amigo ―respondió Horacio rojo como un tomate.
―¿El loquito?
―Ese mismo.
―Pues menuda puntería.
―Sí… Justo ahora que el viejo está internado y…
―¡Pero qué dice hombre! ¡Justo ahora que hay un loco de verdad dando vueltas!
―¿Eh? Ah sí, bueno, pero la policía cuando lo encuentre…
―La policía una vez que lo encuentre lo va a moler a golpes hasta dejarlo inconsciente. Va a dar una gran rueda de prensa y se llenará de gloria por haber atrapado al peor criminal de los últimos tiempos mientras a la gente de a pie la siguen matando por un par de zapatillas y mientras otros policías muelen a golpes a otra gente de a pie.
―…
―Yo sé que usted es más bueno que el pan ―dijo el librero para terminar―, así que hágame un favor: hágase el boludo Horacio. Hágase el boludo.

 

En el parque, mientras tanto, Pereira corría detrás del palo que le tiraba Mira; Marcos se deleitaba con el vestido de flores que ella llevaba, y un muchacho desnudo en la hierba miraba las aves volar de un árbol a otro.