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Talita, la cyborg (III)

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Este post es el tercero de la Saga Talita, la Cyborg
Aquí el primero y el segundo

 

Hoy vengo a hablarles de mi Archienemiga en la Vida Real. No se preocupen, no es una de mis movidas frikis. Mi AViR, como de ahora en adelante la llamaremos, existe en el planeta tierra tal como lo conocemos y no se llama azúcar, dulces o hidratos de carbono de absorción rápida. La némesis de Talita se llama hipoglucemia. Para el ciudadano de a pie: bajada de azúcar.

Para aclarar de manera requete simple el asunto: el problema de los diabéticos tipo 1 es que nos falta el cosito que regula la energía de nuestro cuerpo. Ese cosito se llama insulina.
Como de fábrica no tenemos insulina, nos la tenemos que administrar solos. Lo más complicado del tema es “¿cuánto cosito me pongo?”. Son tantas las variables que hay que tener en cuenta, que a ustedes, simples mortales, les daría un vahído de sólo leerlas. Así que me voy a saltar esa parte (salvo que alguno levante la mano y pregunte) y pasaré a la temática de mi AViR.

Como, en realidad, los diabéticos tipo 1 somos también simples mortales, nos pasa que a veces metemos la pata y calculamos mal. Entonces pueden pasar dos cosas: que el azúcar suba demasiado o que el azúcar baje demasiado. Ambas son peligrosas, pero la hipoglucemia suele aparecer más seguido porque los valores que hay que mantener tiran a la baja. Por ejemplo (les hablo esta vez de números y les prometo que nunca más): el valor medio de tu azúcar en sangre varía entre 90 y 110. Si llegás a 500 es probable que sigas consciente aunque bastante boludo -es el valor que tenía yo cuando me ingresaron por primera vez-, pero si bajás de 30 puede que no la cuentes. A grandes rasgos pueden ver por donde van los tiros.

Ahora les voy mencionar algunos de los aliados de mi AViR, sólo para llegar al anecdotario pertinente. El primero: las drogas. Si abusar de las drogas es malo para cualquiera, para mi es peor. El segundo es, créase o no, el ejercicio. Más de lo mismo: ejercicio en exceso, Talita al suelo. Y el tercero, aquello de lo que huyen los madrileños en Agosto: el calor.

 

Las “drojas” ilegales 

 

Aclaro que mi paso por el camino de la perdición es más bien insulso, no obstante a mí me ha bastado para cortar por lo sano -nunca mejor dicho. Entran en esta categoría pues, el hachís y la marihuana.

La primera experiencia fue el con un porro de hachís mal liado. El resultado de fumarme cachos de piedra casi enteros fue mareos, sudores fríos, ceguera temporal e incapacidad para hablar. No fue todo junto, si no que empezó como una hipoglucemia normal. Los sudores y el temblor en las manos me dieron la pauta para que comiera el azúcar y la barrita de cereales que llevaba en el bolso, pero no fue suficiente. Cuando noté que no mejoraba le avisé a mis amigos, que me acompañaron a sentarme. Los síntomas de la hipoglucemia son muy personales, cada diabético tiene los suyos y con los años incluso van cambiando. Pero cuando perdés la visión o no podés explicar lo que te está pasando, quiere decir que la hipoglucemia pasó de leve a grave. Es importante que la gente que te rodea sepa exactamente qué tiene que hacer en estas situaciones, porque hay quienes piensan que ante una bajada tenés que pincharte más insulina o, como en el caso del bienintencionado mozo que no estaba seguro de darme la Coca cola, que piensan que no podés tomar azúcar porque “es malo para los diabéticos”. De alguna manera convencí al muchacho para que me diera la gaseosa y a partir de entonces ya fue todo cuesta arriba.

 

Talita on drugs

 

Tras el cagazo del no-veo-y-no-puedo-hablar no volví a fumar. Hasta el día en que viajé a Amsterdam. Como la gente tiende a seguir al rebaño, le dije a mi compañera de viaje: “nena, no podemos ir a Amsterdam y no ir a un Coffee Shop”, así, con acento medio conche. Una vez ahí, compramos un porro para las dos más un par de jugos por si acaso. Para alguien que por lo general no fuma, sólo basta estar en el local para colocarse, cosa que evidentemente nosotras no sabíamos. Acá no tuve una bajada severa, pero la pasé de todas maneras mal porque mi amiga tenía la presión baja, así que podía descomponerse tanto una como la otra, y porque estábamos en un lugar/país desconocido. Sin contar el dineral que nos gastamos en juguitos, que no hace ninguna gracia cuando se viaja con lo justo.

La tercera y última me pasó de grandota boluda. Fue hace un tiempito ya, tal vez un año. Estaba tomando unas cervezas con amigos y ya iba un poco pedo cuando uno de ellos me ofreció una calada. No me acuerdo si me lo advirtió o no, el caso es que yo no me enteré de que era un porro únicamente de maría. Y encima de la buena. Acá no me quedé ciega ni muda, sin embargo la sensación que tuve era de que me moría, y era muy vívida. Fue un subibaja constante que habrá durado un par de horas en el me sentía en la gloria infinita y a continuación me hundía en los siete infiernos. Una maravilla que me bastó para decir -esta vez en serio- nunca mais.

No tengo amigos diabéticos, así que no sé cuál será la relación que otros tienen con este tipo de drogas. Tal vez con cierto control haya quienes pueden fumar sin pasarlo fatal como me pasa a mí. Como ya dije, la hipoglucemia, así como la diabetes, varía según cada uno.

 

El alcohol, el ejercicio y el calor

 

Englobo estas tres en una sola porque juntas y aliadas con mi AViR son las que casi me hacen espicharla. En solitario, todas me han hecho putadas, aunque ninguna tan grave como para explayarme en ellas.

Pasó hace 3 años en Madrid, en verano. Estaba de visita y ya me había desacostumbrado al calor que suele hacer allí en esas fechas. El día en cuestión fue en realidad simple y bonito. Hicimos un picnic en Rascafría, nadamos, recorrimos el pueblo y terminamos tomando unas cañitas antes de volver. Yo estaba parando en casa de Ale, una amiga a la que ya mencioné en el post anterior. Cuando nos fuimos a dormir me medí el azúcar y estaba un poco bajo. En lugar de hacer lo que se debe, esto es: tomar o comer algo dulce y esperar a que el azúcar suba, me tomé unas cuantas tabletas de glucosa y me acosté a dormir. Cuando me desperté, Ale estaba al teléfono con cara de pánico y con una lata de Coca cola en la mano. Me apresuró a que bebiera y cuando se me pasó un poco el abombamiento, me explicó que acababa de estar convulsionando. Tuve la suerte de que estábamos en habitaciones contiguas y de que me escuchó dar golpetazos a la pared, que si no adiós Talita. Estuve hospitalizada un día hasta que me terminé de recuperar y por suerte nunca más me ha vuelto a pasar algo así. Como ya dije, la suma de las cosas fue la que desató el desbarajuste interno: el calor excesivo, el movimiento y el alcohol hicieron que mi azúcar bajara mucho más de lo normal; además del tipo de insulina que usaba en ese entonces, que era mucho más brusca que la bomba de insulina que llevo ahora. Por esa falta de consideración, ese detalle de no prestarle atención a la bajada antes de dormir, es que casi la palmo.

A día de hoy sigo teniendo problemas en los días de extremo calor (en Berlín por suerte no son muchos), pero ahora me manejo con cuidado y no ando haciéndome la loca. No dejé de tomar alcohol, aunque tomo muuuy poco y en contadas ocasiones, y cuando hago ejercicio controlo mi azúcar el doble de veces de lo que normalmente me mido. Suena algo abuelesco, pero así es esta enfermedad: si no se es responsable, no se vive muchos años. Ahora bien, ¿y lo fantástico de planificar un asalto a la farmacia del barrio ante la expectativa de un apocalipsis zombie y verte corriendo como un poseso mientras se te caen los bolis de insulina y las tiras reactivas por la calle? Lo que no te mata te hace más fuerte.

 

 

 

 

 

 

BONUS TRACK:

Hace poco Axel descubrió que los efectos del G-LOC (pérdida de conciencia inducida por fuerza G) se parecen mucho a los síntomas de una hipoglucemia grave. Vamos, que dice que la cara que ponen los pilotos en este video de entrenamiento -salvo los estiramientos faciales- es mi cara de “hipoglucemia jodida”.

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Las aventuras de Yanpól, el Tiflin Nivel 1 (II)

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-¡Corra Soberbio, corra! -gritó Yanpól saliendo por una de las puertas laterales de la bóveda.

-¡Pero Yanpól! -dijo Soberbio mirándolo estupefacto- ¿Cómo es que va usté así por la vida?

-¡Que corra le digo! -repitió arrastrándolo del brazo.- Me ha visto sólo uno, pero se puso a dar voces como si no hubiera mañana.

-No me extraña, no se anda encontrando uno con tiflines en pelotas muy seguido. Por aquí -dijo señalando el camino que había marcado como seguro.- ¿Y? ¿Encontró algo?

-Un pergamino -dijo Yanpól sacando un rollo arrugado de no se sabe muy bien dónde.

-¡Un pergamino! -repitió el enano ahogando un gritito de excitación. -Déme.

-Pero no se detenga, hombre, que estarán todavía detrás nuestro.

-Está… resbaloso -dijo Soberbio tomando una punta del rollo entre índice y pulgar y manteniéndolo a una distancia prudente de la cara.- ¿Me va a contar de una vez cómo consiguió meterse en la bóveda? -preguntó levantando la mirada hacia Yanpól.

-Que sí, que sí -contestó el tiflin arrebatándole el pergamino-, pero cuando nos pongamos a cubierto. ¿No me prestaría la capita? Yo después se la lavo.

-Mpff… -refunfuñó el enano mirando el extraño brillo que tenía hoy su compañero- Venga, va. Aunque lo que más llama la atención es lo que se le ve por delante, que lo sepa.

-Bueno, bueno -dijo Yanpól entre tímido y orgulloso-, eso es también herencia familiar.

-Respeto -contestó Soberbio haciendo una pequeña inclinación de cabeza.- Vaya usted primero amigo, que mi capa le da +2 a todas las defensas.

-¿Más 2? ¡Pero qué dice! -exclamó Yanpól parándose en seco.

-Sí, señor. Se la sisé a un gnoll que andaba solo y desprevenido.

-¿Enfrentóse usted con un gnoll? ¿Un gnoll que usaba una capa +2?

-Bueno, para ser justos, se la saqué mientras se bañaba. ¿Sabía usted que los gnolls eventualmente se bañan?

-¿Y sabía usted que no tenemos Nivel suficiente para usar esta capa?

-Qué me cuenta.

-Que no podemos usar objetos que tengan más de cinco Niveles de diferencia…

-¡Shh! -dijo Soberbio haciendo un gesto con la mano.- Alguien se aproxima.

 

Continuará… 

 

Las aventuras de Yanpól, el Tiflin Nivel 1 (I)

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-Tanto porte al pedo -pensó Yanpól mientras fregaba las letrinas. -Si al menos me mandaran a hacer recados le podrían sacar partido a mi gallardía. Pero no, a limpiar baños me ponen, qué lo re parió.

-Al menos todavía no le sacan la guapura a sopapos -dijo el enano que limpiaba el suelo-, a los elfos les dejan la cara como un mapa. Porque ellos son guapos estándar, ¿vio?

-¡Pero maese enano! ¿Puede usted leer la mente? -lo interrumpió Yanpól sobresaltado.

-Y ya ve para lo que me ha servido -contestó enseñándole el trapo roñoso con el que fregaba.- Le digo que tiene usté suerte, que con eso de que tiene cuernos y rabo, además de ese magnífico bronceado cobrizo, se salva de unas cuantas palizas.

-Gracias por los halagos compañero -dijo incorporándose y limpiándose la mugre de las rodillas-, pero ya ve que yo tampoco he llegado muy lejos.

-Pero usté es un tipo formado, se le nota en lontananza -dijo el enano acariciando su larga barba-; usté si quiere de acá sale.

-Bah, formado… Tengo un noble linaje, si a eso se refiere -dijo algo melancólico-, mas de mi glorioso pasado sólo conservo estos inestimables quevedos. -El saquito que tenía en un bolsillo oculto estaba hecho de retazos toscamente unidos: con cuidado extrajo los espejuelos que relucían a pesar de sus años.

-¡Pero qué belleza! -exclamó el enano limpiándose las manos en la ropa antes de tomar los quevedos.

-Siete cincuenta -dijo el tiflin señalando los cristales-: no veo tres en un burro.

-Con razón anda siempre con los ojos a media asta.

-Claro, claro, si no entorno termino siempre con la pezuña adentro de la letrina.

-Amigo tiflin -dijo el enano devolviéndole solemnemente los quevedos-, mi nombre es Soberbio.

-Me alegro mucho compañero, el mío es más bien simple.

-No hombre, no. Me llamo Soberbio.

-Ah, disculpe pues. No tengo conocimiento de la antroponimia enana.

-No se preocupe, me pasa a menudo.

-Yo soy Yanpól -dijo el tiflin extendiendo su mano-, el tiflin Nivel 1.

-Tanto gusto -respondió Soberbio con un enérgico apretón-. Usté y yo tenemos cosas en común compañero, ya va a ver como zafamos de esta.

¡Más canciones felices!

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Ya era hora, estarán diciendo. Pues sí, ya era hora de más canciones felices.
Esta vez un poco más físicas: si no sus movéis, estáis muertos.
¡Buen fin de semana!

1) Bendito sea Jim Henson, benditos los 80′ y, por supuesto, bendito sea David (esta va para vos, Álex):

2) Esta gente hace canciones bonitas, canciones contestatarias y, sobre todo, canciones para no estarse quieto:

3) Villa, si te gustó la nº 5 del post anterior, esta te tiene que encantar:

4) No sé quién es este señor, ni me importa. Lo único que quiero es que me cante este tema para siempre:

5) Hay quien dice que Peter escribió esta canción después de una experiencia espiritual. Y hay quien supo sacarle provecho:

6) De esta tiene la culpa Gon. Para rebotar hasta quedarse sin pantorrillas:

7) David, te queremos. Por eso te merecés otra en mi top 10:

8) Este tema es tan gay que no queda más remedio que pararse y bailarlo como tal:

9) ¿Vieron El verano de Kikujiro? Entonces también son fanses de Joe Hisaishi:

10) ¡A bailar como si no hubiera mañana!:

Charlas entre mis personajes II

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Was machst du dann? sagte Juan.

—Ich? Was machst DU dann?? —beantwortete Oni.

—Was macht ihr beide! Oh, Gott. Ich auch! Wir alle sprechen deutsch! —sagte Nené—. Unglaublich.

—Na ja —sagte Juan—, wenigstens verstehen wir uns…

—Ich will nicht deutsch sprechen! —beklagte sich Oni— Ich liebe meine Muttersprache! Hörst du, Talita?

—Dejala, es el estrés. ¡Epa! Ahí tá, te debe haber escuchado nomás —dijo Juan.

—¿A ver? —dijo Oni—. Ah, sí. Gracias.

—Es que es mucho, che —se compadeció Nené.

—Guckt mal, guckt mal! —sagte plötzlich Alfredo—. Ich kann Deutsch!

—Na ja, wir wissen es schon. Scheiße! —sagte Oni, als er merkte, dass er nochmal auf Deutsch gesprochen hatte.

—Du auch? Heck. Ich habe gedacht, dass ich der Einzige war.

—Mach dir keine Sorgen —sagte Nené—, du sprichst es besser als wir. Außerdem, Oni mag das Deutsch nicht. Also zählt er nicht.

—Na ja —sagte Alfredo ein bisschen enttäuscht—, ich stelle es mir vor.

—En cualquier caso —dijo Oni—, ¿adónde te habías metido?

—Ich war mit der Vorbereitung beschäftigt —antwortete Alfredo.

—Welche Vorbereitung? —fragte Juan— Die Prüfungsvorbereitung?

—Was? —fragte Alfredo verwirrt—. Die Kuchenvorbereitung.

—Ach, so! Du hast Recht, heute ist der 21. September! —sagte Nené.

—¡Es verdad! —dijo Oni— ¿Dónde está Martita?

—Ya está preparando el Lemon Pie —contestó Alfredo.

—Wunderbar —sagte Juan—. No sé dónde tenemos la cabeza, ¿cómo nos olvidamos de esta manera?

—¿Que cómo nos olvidamos? ¡De la misma forma en que ella se olvidó de nosotros! —dijo Oni.

 

—No me olvidé —dijo Talita—, nomás estoy ocupada con otras cosas.

—Mmh —masculló Oni después de un pequeño silencio—, ocupada dice.

—Sí, señor. Ocupada digo. Ya sabés que tengo el examen esta semana. Y que tengo que trabajar y prepararme para las prácticas.

—Ya, ya. No hace falta que te expliques. Todos sabemos a qué preferís dedicarte.

—Oni.

—No, no, tranquila. Hacé lo que quieras, no tenés que rendirle cuentas a nadie.

—¡Oni!

—…

—No te empaques Oni —dijo Alfredo.

—Ah, pero cómo, ¿no hablás más en alemán?

—Dale Oni, que es el cumple —dijo Nené.

—Oni, te prometo que cuando esté más tranquila vuelvo a escribir.

—…

—Vuelvo a escribir en serio.

—¿De verdad verdad? —preguntó en voz bajita.

—De verdad verdad. Prometido.

—Bueno —contestó Oni en un susurro.

 

—¡¡FELIZ CUMPLE!! —gritó Martita haciendo dar a todos un respingo—. Feliz cumple —repitió ofreciéndome la tarta recién sacada del horno.

 
 
 
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—¿Qué hacés? —dijo Juan.

—¿Yo? ¿Qué hacés VOS? —respondió Oni.

—¡Qué hacen los dos! Ay, dios. Yo también. ¡Todos hablamos en alemán! —dijo Nené—. Increíble.

—Bueno —dijo Juan—, al menos nos entendemos…

—¡Yo no quiero hablar en alemán! —se quejó Oni— A mí me gusta mi idioma. Escuchás, Talita?

—Dejala, es el estrés. ¡Epa! Ahí tá, te debe haber escuchado nomás —dijo Juan.

—¿A ver? —dijo Oni—. Ah, sí. Gracias.

—Es que es mucho, che —se compadeció Nené.

—¡Miren, miren! —dijo Alfredo apareciendo—. ¡Puedo hablar alemán!

—Sí, si, ya sabemos. ¡Mierda! —dijo Oni al darse cuenta de que estaba hablando otra vez en alemán.

—¿Vos también? Pucha. Pensaba que yo era el único. 

—No te preocupes —dijo Nené—, lo hablás mejor que nosotros. Además, a Oni no le gusta, así que él no cuenta.

Ya —dijo Alfredo algo decepcionado—, me imagino.

—En cualquier caso —dijo Oni—, ¿adónde te habías metido?

—Estaba ocupado con la preparación—respondió Alfredo.

—¿Qué preparación? —preguntó Juan— ¿La preparación para la prueba?

—¿Qué? —preguntó Alfredo confuso—. La preparación de la torta.

—¡Tenés razón! ¡Hoy es 21 de Septiembre! —dijo Nené.

—¡Es verdad! —dijo Juan— ¿Dónde está Martita?

—Ya está preparando el Lemon Pie —contestó Alfredo.

—Bárbaro —dijo Juan—. No sé dónde tenemos la cabeza, ¿cómo nos olvidamos de esta manera?

—¿Que cómo nos olvidamos? ¡De la misma forma en que ella se olvidó de nosotros! —dijo Oni.

 
 

—No me olvidé —dijo Talita—, nomás estoy ocupada con otras cosas.

—Mmh —masculló Oni después de un pequeño silencio—, ocupada dice.

—Sí, señor. Ocupada digo. Ya sabés que tengo el examen esta semana. Y que tengo que trabajar y prepararme para las prácticas.

—Ya, ya. No hace falta que te expliques. Todos sabemos a qué preferís dedicarte.

—Oni.

—No, no, tranquila. Hacé lo que quieras, no tenés que rendirle cuentas a nadie.

—¡Oni!

—…

—No te empaques Oni —dijo Alfredo.

—Ah, pero cómo, ¿no hablás más en alemán?

—Dale Oni, que es el cumple —dijo Nené.

—Oni, te prometo que cuando esté más tranquila vuelvo a escribir.

—…

—Vuelvo a escribir en serio.

—¿De verdad verdad? —preguntó en voz bajita.

—De verdad verdad. Prometido.

—Bueno —contestó Oni en un susurro.

 
 

—¡¡FELIZ CUMPLE!! —gritó Martita haciendo dar a todos un respingo—. Feliz cumple —repitió ofreciéndome la tarta recién sacada del horno.

 
 

Auschwitz

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“Pues estuvimos en Lodz, Varsovia, Cracovia y también hicimos una excursión a Auschwitz” le cuento a todos los que me preguntan sobre los días que pasamos en Polonia. “Ay…”, dicen poniendo la misma cara que solía poner yo al escuchar sobre el campo de concentración, “duro, ¿no?”. “Pues no” les contesto yo.

 

1. Gente. Gente, gente, gente. Guías, grupos de turistas de todas las nacionalidades. Gente sacando fotos, gente haciéndose fotos. Gente sonriendo para las fotos. Gente con niños. “Mirá Ricardito, ahí mataron a seis millones de personas. Si te portás mal, te dejo acá, eh?”.

2. Bla. Bla, bla, bla. Las palabras “asesinato”, “cámara de gas”, “muerte” se repiten tantas veces que pierden su significado. Son algo abstracto, intangible, aunque estén ahí adelante. Las normalizamos. Dejamos de pensarlas. Y de sentirlas.

3. Caminamos. Caminamos sin pausa. Caminamos sin pausa y sin dejar de escuchar al sujeto que nos cuenta cosas. Cosas que ya sabemos, cosas que no. Curiosidades, cosas banales. Cosas que nos olvidaremos al dar el siguiente paso.

4. Velocidad. Lo que nos importa no importa. El timing está pensado para sacar una foto, no para detenerte en lo que te interesa. Sí, podés mirar todo. Pero de observar ni hablemos.

5. Belleza. El lugar es bonito. Es verano y el césped está verde y recién cortado. Los arbolitos generan una atmósfera agradable. Auschwitz es verde, no gris.

6. Calor. Es mediodía. El agua que llevamos en la mochila está caliente. El sudor nos resbala por las piernas. No queremos saber más nada del Holocausto. Queremos una pileta.

 

Yo esperaba un lugar tranquilo, con gente tranquila. Gente con ganas de ver, de reflexionar. Fue ingenuo de mi parte esperar tal cosa, pero también fue una verdadera sorpresa un resultado tan opuesto a mis expectativas. Me fui de ahí como llegué. Puteando por el calor. Pensando en el tipo que tenía un tatuaje de Gangnam Style en el brazo. Y preguntándome por qué carajo los turistas van a los lugares porque sí.

¡Feliz día!

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Hoy en Argentina se celebra el día del amigo, así que aprovecho para mandarles muchos besos y abrazos a:

– Mis amigos de Rio Cuarto: por haber crecido conmigo, por seguir creciendo juntos.

– Mis amigos de Madrid: por los paseos por la ciudad y la montaña, por los vinos y las cervezas, por las cenas, por las charlas, por seguir estando.

– Mis amigos virtuales: por sacarme sonrisas a diario.

– Mi mamucha: por ser amiga además de mamucha.

– Mis amiblogs: por la gran compañía en la escritura, por las maravillosas charlas virtuales.

– Mis amigos en proceso: por hacerme darme que cuenta que nunca es tarde para hacer buenos nuevos amigos.

– Mi gordito: por ser mi gordito.
Mostro

Musiserialidad

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ArrestedDe las muchas cosas que he de agradecerle a Axel, la seriefilia es una de las que me generan particular regocijo. Yo era de las que decían “sí, veo un capítulo cada tanto, pero tampoco es que me enganche”. Claro, eso es porque miraba pelotudeces como Anatomía de Grey o Medium. Cuando empezás a ver cosas buenas, la perspectiva cambia.

El post que preparé para hoy no es una simple lista de series. Es una lista de canciones, las canciones de esas series que a mí me cambiaron. Van con una pequeña descripción para que ustedes adivinen, jueguen o recuerden*. Con suerte los inspiro a ver algo nuevo, o a rever algo viejo. En cualquiera de los dos casos  van a disfrutar como enanos, que de eso se trata.

El orden es aleatorio, algunas del final me gustan tanto como las primeras.

Salut!

*Edit: El anonimato se rompe, como los enlaces originales: Youtube es botón pero efectivo. No habrá juego sino provocación directa. Miren, escuchen y descarguen.

1) Si los rumores son ciertos y tenemos más de la familia Bluth este año, me compro un puesto de bananas y lo quemo.

2) ¿De verdad hay todavía gente que tiene la osadía de no haber visto esta serie? ¡Si yo escucho la intro y me dan ganas de verla otra vez!

3) Seis capítulos nos han dado hasta ahora y no sabemos cuándo tendremos más. La desesperación golpea nuestras puertas.

4) Empezamos a verla sin mucha fe. Hoy sabemos que cuando termine, seremos infelices.

5) Toda la epicidad del mundo concentrada en una sola serie. Este año esperamos la tercera temporada.

6) Si hay alguien que aún no la vio, es porque no se ha pasado por el blog de Francesc.

7) Zach Braff vive y vivirá para siempre en nuestros corazones como el doctor Dorian.

8) No es una canción de la intro porque la serie no la tiene, ni la necesita. Sr. Brooker: tres capítulos por temporada es muy poco. Y más cuando hace cosas como ésta.

9) El que deje de ver esta serie porque va de robots y naves espaciales es, resumiendo, un pelotudo.

10) Otra que no tiene intro, así que va un trailer. Brooker, vísceras y Gran hermano. ¿Quién se resiste a semejante tentación?

11) Esta se la debemos a mis blogamigos orsaiders. Un gran comienzo para una gran blogamistad.

12) “Fire walk with me”. Si la frase no les suena, el tema de Angelo Badalamenti seguro que sí.

13) Chris Carter es el padre de todas las conspiraciones. We all want to believe gracias a él.

14) No es el tema de la intro, sino uno que se escucha en el primer capítulo. Son nuestros héroes neozelandeses.

15) Eh, que nosotros también podemos hacer cosas buenas. Lo mejor del producto nacional. De Campanella, cómo no.

16) Solamente decir que también es de Brooker. Que son dos capitulines y que este año esperamos nueva temporada.

17) El futuro viene interesante.

18) Por mucha polémica que haya desatado su final, a mí me encantó. Va un tema de la escena más conocida.

19) ¿Hay alguien de mi generación que no lo haya pasado bomba con esta serie? ¿En serio? Mentira.

20) ¡Aliens! ¡Abducciones! ¡Regocijo!

Y para cerrar: una gran presentación con una excelente música para una serie de mierda:

Descubren las Minas de Moria – Titulares II

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Sábado, 09 febrero 2013

CULTURA-SOCIEDAD

Descubren las Minas de Moria

J.R.R. Tolkien no sería un escritor de ficción sino un historiador en toda regla.

REUTERS – MENDOZA

Caradhras, el nombre real del Aconcagua

El fascinante hallazgo fue llevado a cabo por dos excursionistas que habían emprendido la ascensión al Aconcagua. Atraídos por -según declaraciones de los protagonistas- una extraño llamado, se alejaron de la ruta normal unos siete kilómetros al este desde el campamento Berlín, llegando a las dos horas a un claro que les resultaba sorpresivamente familiar. Cuando finalmente uno de ellos cayó en la cuenta de que era el mismísimo Caradhras y no el Aconcagua lo que habían escalado perdió el conocimiento. Al volver en sí le explicó extasiado a su compañero que se encontraban ante las puertas de Khazad-dûm o, como mejor se conoce en la actualidad, en las Minas de Moria. Al recibir la noticia y reconocer el lugar como el descrito, el segundo joven de desvaneció también de inmediato.

Las Puertas de Moria

Las Puertas de Moria en épocas de antaño

Una vez ambos estuvieron nuevamente en pleno uso de sus facultades, decidieron poner a prueba su fe pronunciando la palabra que sabían abriría las puertas¹. Si bien no contaban con la ayuda de la luna ni de las estrellas para vislumbrar las líneas de plata que definían los contornos de las hojas y de las escrituras tan hábilmente grabadas por la mano de Celebrimbor, Señor de Eregion, tenían la templanza y seguridad necesaria para saber que el camino se revelaría irremediablemente ante ellos. Declamaron entonces la palabra que en Noldorin significa “amigo”: mellon. Y las puertas efectivamente se abrieron.

Moria supo ser una de las mayores ciudades enanas en sus épocas de esplendor, mas hoy en día es temida por el mal que en sus entrañas alberga (el Daño de Durin). Su descubrimiento ha provocado reacciones encontradas: están quienes lo consideran un mensaje, un aviso de que la historia está aún por escribirse (los iluminados o hijos de Ilúvatar) y quienes se sienten estafados por la falta de precisión del autor (los oscuros o los que no vieron la luz de Aman y por lo tanto que no llegaron allí en los días de los Dos Árboles no pudiendo así contemplar su belleza). Si bien ambas vertientes profesan el tolkianismo como creencia principal, la discordia ha llegado hasta la base misma del Aconcagua/Caradhras, donde se halla el mayor asentamiento de seguidores en la actualidad. Los representantes principales de estos grupos son el cineasta Peter Jackson (para los iluminados) y el jugador de rol Vin Diesel (para los oscuros): ambos han estado pugnando desde su arrivo, tanto entre sí como contra la barrera de seguridad que el estado argentino ha establecido en la zona como medida preventiva.

Ubicación de las minas en la Tierra Media

El cordón policial, conformado por 237 agentes y 74 bullys espontáneos, ha conseguido contener momentáneamente la turba de fanáticos y ha accedido a dar paso a Jackson y a Diesel tras una convincente charla -que fue acompañada de un ejemplar de El Silmarillion con varios mullidos sobres entre sus páginas- en la que acordaron “compartir la torta” en el caso de que la hubiera. También han accedido a la solicitud de llevar a nuestro corresponsal Horacio Aragona -que se encontraba en el lugar cubriendo la noticia- por motivos apellidales y a una mula de carga por motivos supervivales.

Actualmente nos encontramos a la espera de noticias de nuestro corresponsal. La teoría más fuerte que de momento se baraja es que la Comunidad del anillo aún no ha pasado por el lugar, por lo que lo más probable es que se organice un comité de bienvenida junto con un punto de información para evitar sorpresas y muertes por Balrogs innecesarias.

¹ Para evitar futuros desvanecimientos cada uno bebió un litro de coca-cola y se comió un sánguche de mortadela.