Archivo de la categoría: Oníricos

Predicciones 2016

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-La Fuerza del Amor entrará en conflicto con la Fuerza de Gravedad en las Hipótesis de Gaia. Esto generará la hiperevolución de los Gatitos, que asumirán -primero- una forma más hipnosápica y felpuda y -segundo- conquistarán el Universo.

-Zaphod Beeblebrox ganará la Presidencia Galáctica Imperial. Durante los festejos, los Estúpidos se tomarán hasta el Agua de los Floreros y perderán completamente la memoria. Otra vez. Mientras tanto, los Prepónidos frotarán sus codiciosas patitas y arrojarán miradas de deseo a quien tenga la barriga más gorda.

-Las Entropías no quedarán muy satisfechas. Así, en general.

-Tras cierta confusión lingüística, se clasificará a los Garnilofantes como Crustidermos. Lejos de ofenderse, los mismos dirán que “lo importante es lo de adentro”, téngase la estructura tartárea que se tenga. Pero igual que no, que ellos no son tan zaparrastrosos.

-La Supernova Ziggy DRJ47 podrá vislumbrarse desde varios puntos estratégicos de la Vía Láctea. Para una óptima apreciación se recomienda utilizar Gafas con mucho estilo y Parlantes a todo lo que den.

 

 

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Predicciones 2015

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Pilares

-Gran época para plantar Conejillos de Nígeres y publicar Hechos Aleatorios. Las Hojas de los unos y los otros podrán alimentar la población completa de Hespérides en febrero. En marzo, todos muertos.

-Mientras que los Estúpidos se dedicarán a arrasar con las Faces (facĭes facĭae), los Prepónidos los señalarán con el dedo y más bien se reirán. Los Potuses intentarán mantenerse al margen, mas su veneración por la Sopapa (no saben que hay más de dos) les provocará gran revuelo intestinal y terminarán diciendo que “Sangría nunca más”.

-Los Tanteódromos harán llenazo: serán populares el Trío Los Amores y la Agrupación Pasión. Batallarán a muerte por una Flor aparentemente inocua.

-No invierta en Meditación, las acciones caerán en picado gracias a la Inmediatez de lo Virtual. Para reclamaciones por inversiones anteriores no se dirija a ningún lado, estése quieto y no abra la boca por, por lo menos, veinte minutos.

Impresiones: La casa del árbol rojo

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la cuadra recortada del tiempo

con su calle y sus veredas anchas

con sus plátanos robustos

de bolitas peludas

y semillas helicóptero

 

las casas blancas de tejados rojos

con sus enredaderas trepando

las enamoradas del muro

con sus ramitas sopapa

besuqueando estucos y gotelés

 

el espacio que se respira

entre casa y casa

entre puerta y puerta

 

el tiempo de cada cosa

de cada casa

 

la casa con casa que no es

la casa caja

de zapatos

 

y a mitad de la cuadra

recortada de su recorte

la casa del árbol rojo

 

el árbol rojo

enclenque aún

palito en sí

desafiando las cuatro paredes

de jardín interior

tirando estoicamente para arriba

tirando estoicamente para abajo

 

y el grupo de viejas

tomando el té con pastas

cacareando como gallinas

ocupando el espacio árbol

apocándolo con su presencia

 

la casa blanca

de tejado rojo

rojo ladrillo

rojo naranja

rojo miserable

 

el árbol rojo

rojo ensañado

rojo aquí no me quedo

rojo te vas a enterar lo que vale un peine

 

y las viejas con su té

en su casa maqueta

en su cuadra recortada

(del tiempo)

en sus tacitas de porcelana

 

mientras el árbol arriba

crece

se expande

y como el universo

no termina

 

acer

Predicciones 2014

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NGC 4038:4039

-Este año será el de los Garnilofantes: rompiendo el récord actual, dicha población producirá un máxime histórico de 298,45/333 Estornudaciones por Quark. Para festejar, comen Chivito.

-El amor estará presente en la Columna Histriónica de Peregrinaciones: por cada dos crías que nazcan, se habrán reproducido quince. Eso aumenta la población en un 32%, la disminuye en en un 45% y hace explotar la industria del Chupete.

-Las Tragedias estarán a la orden del día: el planeta Omicron Persei 8 se hará aficionado a las susodichas después de que un extranjero las haga populares en una placita del centro. Morirán todos de Empacho.

-Los Prepónidos dominarán gran número de Galaxias (tres): esto mejorará notablemente la calidad de vida de los habitantes de NGC 4038/4039, mas no la de los Estúpidos. Los Estúpidos quedarán a merced de los Símismos.

Komorebi (o la luz del sol que se cuela por entre las hojas de los árboles)

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no sabía si estaba vivo o muerto

tomó el paraguas
y salió a la calle en el momento justo
en que la primera gota caía del cielo
y aterrizaba en su zapato derecho

el viento bamboleaba los árboles sacándoles la modorra de encima
la tierra se abría para dejar pasar a la lluvia
los perros andaban de un lado a otro buscando un hueco donde refugiarse

en apariencia
era un día cualquiera

lo que lo hacía dudar
era la medida de las cosas

la medida de las cosas

esa baldosa rota
por ejemplo
esa baldosa no podía no estar rota
tenía que estar rota para que la vieja de Rosales se tropezara
se diera un porrazo y se rompiera la cadera

igual que esa otra baldosa
y aquella
y aquella otra
todo ese desamparo municipal
tenía su razón de ser

debía estar muerto

empezó a caminar

a cada paso que daba
sentía cómo el orden se dibujaba ante sus ojos

perfecto
como la huella de un pajarito en la arena
tuvo miedo
pensó en volver atrás
pero pronto se dio cuenta de que eso no entraba en el plan

no entraba en el plan

cerró entonces los ojos
y volvió a avanzar decidido en dirección al parque

esquivó a las señoras presurosas
a los hombres que se cubrían con diarios la cabeza
a los perros que no habían conseguido refugiarse del agua

y por supuesto
no pisó ni una sola baldosa rota

los pétalos de las flores subían y bajaban con el golpear de las gotas
la lluvia repicaba en los charcos que habían ido formándose
las lombrices se revolvían en la superficie de la tierra mojada

como guiado por una tortuga invisible

llegó a la esquina

se detuvo ante el grito de advertencia de la panadera
pero tras la breve pausa
emprendió de nuevo la marcha
entre puteadas y bocinazos
puteadas y bocinazos
que distrajeron la mirada atenta de la vieja de Rosales
que metió el bastón en la baldosa
y cayó redonda al suelo

las gotas pulposas
le golpeaban con violencia la cara
mientras que el paraguas permanecía cerrado
haciendo las veces de bastón

al otro lado de la calle
lo esperaba el parque

el parque

caminó tocando con la punta de los dedos las hojas empapadas
pateó un par de piedritas que no estaban en su sitio
y llegó por fin
al banco

el banco

el banco había sido verde en algún momento
ahora era solamente una serie de láminas de madera pálida y gastada

finas
endebles
acoquinables

abrió los ojos

miró con detenimiento el sitio
y se sentó
sabiendo que se aproximaba el fin

el fin

miró por última vez alrededor
percibiendo con todos los sentidos que esa mañana
habían aparecido antes de atravesar la puerta

inspiró
pensó en unas últimas palabras

cuando sintió de pronto
que algo le rozaba la pierna

separó despacio las rodillas
se inclinó un poco hacia adelante para ver mejor
y allí se encontró con los bigotes
de un gato jaspeado

un gato jaspeado

dudó un momento

pero al ver que el gato estaba tan empapado como él
pensó que así tendría que ser
que aunque él no lo hubiera notado
tal vez no estaba solo en su destino

volvió entonces a inspirar
y le murmuró al felino que no se preocupara
que la lluvia ya amainaba
y fue ahí
en el preciso momento
en el que la lluvia empezó a amainar

que el gato se le subió a la falda
lo miró directamente a los ojos
y él se dio cuenta de la enormidad de la broma

el gato le sonreía

y ahora él ya no sabía
si estaba muerto
o estaba en el país de las maravillas

Charlas entre mis personajes II

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Was machst du dann? sagte Juan.

—Ich? Was machst DU dann?? —beantwortete Oni.

—Was macht ihr beide! Oh, Gott. Ich auch! Wir alle sprechen deutsch! —sagte Nené—. Unglaublich.

—Na ja —sagte Juan—, wenigstens verstehen wir uns…

—Ich will nicht deutsch sprechen! —beklagte sich Oni— Ich liebe meine Muttersprache! Hörst du, Talita?

—Dejala, es el estrés. ¡Epa! Ahí tá, te debe haber escuchado nomás —dijo Juan.

—¿A ver? —dijo Oni—. Ah, sí. Gracias.

—Es que es mucho, che —se compadeció Nené.

—Guckt mal, guckt mal! —sagte plötzlich Alfredo—. Ich kann Deutsch!

—Na ja, wir wissen es schon. Scheiße! —sagte Oni, als er merkte, dass er nochmal auf Deutsch gesprochen hatte.

—Du auch? Heck. Ich habe gedacht, dass ich der Einzige war.

—Mach dir keine Sorgen —sagte Nené—, du sprichst es besser als wir. Außerdem, Oni mag das Deutsch nicht. Also zählt er nicht.

—Na ja —sagte Alfredo ein bisschen enttäuscht—, ich stelle es mir vor.

—En cualquier caso —dijo Oni—, ¿adónde te habías metido?

—Ich war mit der Vorbereitung beschäftigt —antwortete Alfredo.

—Welche Vorbereitung? —fragte Juan— Die Prüfungsvorbereitung?

—Was? —fragte Alfredo verwirrt—. Die Kuchenvorbereitung.

—Ach, so! Du hast Recht, heute ist der 21. September! —sagte Nené.

—¡Es verdad! —dijo Oni— ¿Dónde está Martita?

—Ya está preparando el Lemon Pie —contestó Alfredo.

—Wunderbar —sagte Juan—. No sé dónde tenemos la cabeza, ¿cómo nos olvidamos de esta manera?

—¿Que cómo nos olvidamos? ¡De la misma forma en que ella se olvidó de nosotros! —dijo Oni.

 

—No me olvidé —dijo Talita—, nomás estoy ocupada con otras cosas.

—Mmh —masculló Oni después de un pequeño silencio—, ocupada dice.

—Sí, señor. Ocupada digo. Ya sabés que tengo el examen esta semana. Y que tengo que trabajar y prepararme para las prácticas.

—Ya, ya. No hace falta que te expliques. Todos sabemos a qué preferís dedicarte.

—Oni.

—No, no, tranquila. Hacé lo que quieras, no tenés que rendirle cuentas a nadie.

—¡Oni!

—…

—No te empaques Oni —dijo Alfredo.

—Ah, pero cómo, ¿no hablás más en alemán?

—Dale Oni, que es el cumple —dijo Nené.

—Oni, te prometo que cuando esté más tranquila vuelvo a escribir.

—…

—Vuelvo a escribir en serio.

—¿De verdad verdad? —preguntó en voz bajita.

—De verdad verdad. Prometido.

—Bueno —contestó Oni en un susurro.

 

—¡¡FELIZ CUMPLE!! —gritó Martita haciendo dar a todos un respingo—. Feliz cumple —repitió ofreciéndome la tarta recién sacada del horno.

 
 
 
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—¿Qué hacés? —dijo Juan.

—¿Yo? ¿Qué hacés VOS? —respondió Oni.

—¡Qué hacen los dos! Ay, dios. Yo también. ¡Todos hablamos en alemán! —dijo Nené—. Increíble.

—Bueno —dijo Juan—, al menos nos entendemos…

—¡Yo no quiero hablar en alemán! —se quejó Oni— A mí me gusta mi idioma. Escuchás, Talita?

—Dejala, es el estrés. ¡Epa! Ahí tá, te debe haber escuchado nomás —dijo Juan.

—¿A ver? —dijo Oni—. Ah, sí. Gracias.

—Es que es mucho, che —se compadeció Nené.

—¡Miren, miren! —dijo Alfredo apareciendo—. ¡Puedo hablar alemán!

—Sí, si, ya sabemos. ¡Mierda! —dijo Oni al darse cuenta de que estaba hablando otra vez en alemán.

—¿Vos también? Pucha. Pensaba que yo era el único. 

—No te preocupes —dijo Nené—, lo hablás mejor que nosotros. Además, a Oni no le gusta, así que él no cuenta.

Ya —dijo Alfredo algo decepcionado—, me imagino.

—En cualquier caso —dijo Oni—, ¿adónde te habías metido?

—Estaba ocupado con la preparación—respondió Alfredo.

—¿Qué preparación? —preguntó Juan— ¿La preparación para la prueba?

—¿Qué? —preguntó Alfredo confuso—. La preparación de la torta.

—¡Tenés razón! ¡Hoy es 21 de Septiembre! —dijo Nené.

—¡Es verdad! —dijo Juan— ¿Dónde está Martita?

—Ya está preparando el Lemon Pie —contestó Alfredo.

—Bárbaro —dijo Juan—. No sé dónde tenemos la cabeza, ¿cómo nos olvidamos de esta manera?

—¿Que cómo nos olvidamos? ¡De la misma forma en que ella se olvidó de nosotros! —dijo Oni.

 
 

—No me olvidé —dijo Talita—, nomás estoy ocupada con otras cosas.

—Mmh —masculló Oni después de un pequeño silencio—, ocupada dice.

—Sí, señor. Ocupada digo. Ya sabés que tengo el examen esta semana. Y que tengo que trabajar y prepararme para las prácticas.

—Ya, ya. No hace falta que te expliques. Todos sabemos a qué preferís dedicarte.

—Oni.

—No, no, tranquila. Hacé lo que quieras, no tenés que rendirle cuentas a nadie.

—¡Oni!

—…

—No te empaques Oni —dijo Alfredo.

—Ah, pero cómo, ¿no hablás más en alemán?

—Dale Oni, que es el cumple —dijo Nené.

—Oni, te prometo que cuando esté más tranquila vuelvo a escribir.

—…

—Vuelvo a escribir en serio.

—¿De verdad verdad? —preguntó en voz bajita.

—De verdad verdad. Prometido.

—Bueno —contestó Oni en un susurro.

 
 

—¡¡FELIZ CUMPLE!! —gritó Martita haciendo dar a todos un respingo—. Feliz cumple —repitió ofreciéndome la tarta recién sacada del horno.

 
 

Grandes científicos afirman

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Hay un Berro sentado en la falda de un Orgitorrinco. En el límite que separa al Berro del Orgitorrinco encontramos una importante plantación de Gladiolos, todos de sexo masculino, dentro de los cuales habitan, por lo menos, catorce Garnilofantes (la población puede llegar hasta trescientos. Más no). Cada Garnilofante produce al año entre dos y dos millones de Estornudaciones. Cada Estornudación produce a su vez, en primavera, Tiranosaurios. Los hay rex o kesitas, dependiendo  de los factores climáticos. Dentro de los Tiranosaurios kesitas, más precisamente dentro de sus Hespérides vive una especie de batracio conocido con el nombre de Carlos. Los Carlos son populares por manufacturar y traficar Asperoides, seres que viven a base de alcoholes, ya que si consumen agua, se oxidan. En los torrentes alcohólidos de los Asperoides flotan todo tipo de Botellas de cristal: verdes, blancas e incluso marrones. En las Botellas verdes crecen Paleontólogas urmánidas (paleontologae urmanidae) que se dedican al cultivo de la Sopapa. Cada Sopapa está recubierta de una fina membrana de Asteriscos, que crecen en libertad hasta que el tiempo se acaba y vuelve a empezar. En un determinado Asterisco encontramos el Universo, repleto de, entre otras cosas, Galaxias. Dentro de las Galaxias tenemos Tierras, en las cuales habitan desde Potuses hasta Estúpidos, pasando por Molderatios y Prepónidos. Los Prepónidos tienen una inteligencia ulterior. Los Estúpidos no.

Siete (Parte III)

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Tres

Una vez que tranquilizó a Martita, Juan volvió con Oni y Nené. Los dos estaban muy silenciosos: Oni se hacía el que escribía y cada tanto miraba de reojo a Nené que no sólo no lo miraba sino que además le ponía cara de culo al horizonte.

—¿Y ahora qué les pasa a ustedes, eh? —preguntó Juan claramente podrido de lidiar con malos humores.

—Nada —dijo Oni.

—¡Me amenazó con cortarme la mano si le leía la libretita, eso pasa! —espetó Nené de sopetón.

—Exagerada —dijo Oni.

—¿Dijiste o no dijiste? ¿Eh? ¿Eh?

—¡Chitón! —gritó Juan — Se me callan los dos. Usted —señalando a Oni—: se me pone a escribir. Usted —señalando a Nené—: calienta la pava que esto está más fiero que pegarle a una madre.

Sin agregar bocadillo ambos se pusieron a las tareas asignadas. Nené fue a la cocina a arreglar el mate y comer algún bizcochito, que encularse le daba angustia oral, y Oni agarró el lápiz y, después de un infructuoso intento de escribir, se quedó mirando a Juan como perro con hambre.

—¿Ya estamos? —dijo Juan.

—Dale, si ya sabés. La primera frase nomás, después yo me arreglo solito.

—Somos pocos y nos conocemos mucho.

—¿Me estás llamando mentiroso?

—Exacto.

—¡Pero qué barbaridad! —exclamó escandalizado.

—Dale, dejate de hacer el artista y escribí:

Oni, raudo y decidido, tomó de nuevo el lapicito y escribió.

—“Estás en un mercado, esperando a tu abuela que te ha dejado comprando tomates. Tú has decidido pelarlos mientras esperas, previendo la salsa que harán al llegar a casa” —dijo Juan.

—“La esperas, mas no aparece —continuó Oni—. Decides, pues, buscarla, recorrer el mercado cuan ancho es. Avanzas con los tomates pelados en una bolsa, a la par que piensas que se espachurrarán en cuanto los metas en la mochila que no llevas.”

—“Entonces la ves, de espaldas con su pelo corto, tal vez recién teñido, tal vez recién cortado. Le dices que ya es hora, que han de hacer la cola para pagar y marcharse, y le das los tomates.”

—“Se ubican en la fila detrás de un par de jóvenes. Uno es alto y apuesto, el otro bajito y grueso. Los jóvenes coquetean con ambas, no se amedrentan frente a vuestra edad, la una muy escasa y la otra muy avanzada. Tú no entiendes de qué se trata, pero presientes la inquietud de tu abuela, que ríe al principio nerviosa y que acaba resolviendo la situación con un estruendoso pedo.”

En el preciso instante en que Oni terminaba de decir —y escribir— esta frase, Nené llegaba masticando un bizcocho con la pava caliente. Al escuchar la palabra pedo no pudo evitar reírse y escupir las migas que aún no había tragado. Juan, también sonriendo, le hizo un gesto con la mano para que guardara silencio.

—“Estupefacta y bajo la mirada de todo el mercado, tardas un momento en reaccionar —continuó Oni—. Miras los ojos enormes de los espectadores, el rubor de tu abuela que va en aumento, los muchachos que están ante vosotras. Entonces una sonora carcajada estalla en tu boca, expandiéndose por todo el lugar, contagiando a todos y cada uno de los presentes, con excepción de tu abuela que está aún más avergonzada si cabe. Intentas contenerte, pues no admites que ella pase por esa situación, pero es inútil: no puedes parar de reír. Es en ese momento cuando te percatas de que el joven bajo y grueso no está riendo como los demás. De hecho está muy serio y os mira fijo, sin desviar la vista siquiera hacia su compañero que está desternillándose en el suelo.”

Después de esta seguidilla de caracteres escupidos a toda velocidad en su libretita, Oni se detuvo en seco y se quedó paralizado mirando al frente. Nené, que estaba en plena cebada, se percató en seguida de la abrupta pausa y le dio un codazo a Juan quien captó automáticamente el conciso mensaje.

—“El gordito avanza fascinado hacia ustedes” —soltó Juan sin mucha alharaca.

Nené lo miró reprobatoria y Juan le hizo un gesto de “¿y qué querés que le haga?”, alegando a la falta de tiempo su poca exactitud.

—Sí… —dijo Oni recuperando el hilo y volviendo a poner la vista en su libreta —. “Un haz de luz parece entrar por la claraboya e iluminarlo directamente, mientras recorre los pasos que os separan con una fascinación inquietante. Él no te mira a ti, él mira a tu abuela. Y tu abuela le devuelve la mirada. Ambos ya están a una distancia ínfima y tú has dejado de reír. Los miras pero ellos no te ven. Él toma a tu abuela con delicadeza por el cuello y rompe el espacio que los separa con un beso. La besa en los labios y, en ese mismo instante, el haz de luz explosiona dejando ante tu vista sólo una bolsa de tomates espachurrados.”

Apenas terminó de escribir, Oni levantó la vista hacia Juan y Nené.

—¿Y? —preguntó— ¿Qué tal?

Los dos estaban boquiabiertos y con los ojos como el dos de oros. Oni sonrió satisfecho.

Fin parte Tres

Postal

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Me fui a navegar!

A principios de mes partí en mi barco nuevo. En realidad lo tengo desde Diciembre, pero nunca había hecho tiempo, así que aproveché ahora que me dio el Síndrome de Superioridad Escolar (SSE) para salir a despejarme un poco.

La verdad que está siendo un viaje espectacular. Llueve bastante, cosa buena para mis verduritas que cada día están más grandes. A veces el olor del mar me confunde -porque yo nací entre río y sierra-, así que la lluvia también me viene bárbaro para recordarme quién soy.

Guzmán está chocho, le enseñé a pescar y desde entonces no para. Tiene un nivel de concentración definitivamente superior al mío. Lo debe haber heredado del padre. Reconozco que lo de la pesca fue cosa bastante estratégica: ni yo ni Axel seríamos capaces de sacar un bicho del mar y matarlo para comerlo. Así que utilizamos el instinto felino para favorecernos. Eso sí, ganamos todos, que no cualquier micho come pescado todos los días.

También amplié mis cultivos. Además de perejiles ahora tengo tomates, calabacines, zapallos, rabanitos y unos cuantos tubérculos más. Con todos tengo que tener especial cuidado porque el aire de mar no me facilita las cosas, pero merece la pena: comer lo cultivado con mis propias manos es de lo más satisfactorio que he sentido. Qué bobos somos los humanos, verdad?

Bueno, ya me extendí bastante para una postal. Tal vez mi próximo escrito ya sea desde tierra firme. O tal vez no.

Abrazos para todos!

Guzmán familiarizándose con el navío

Constelaciones

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El prado se extendía más allá del alcance de la vista, con sus subidas y bajadas, sus pequeños valles llenos de amapolas y dientes de león. El aire estaba cargado y el cielo  poblado de inmensos nimbo-cúmulos que anunciaban tormenta y electricidad. Nosotras corríamos para remontar barriletes blancos como nuestros vestidos. A lo mejor alguna le había atado una llave a la cuerda con la intención de  atrapar un rayo.

Cuando descubrimos el mangrullo nos peleamos por trepar: subimos por la escalera atropellándonos. El camino era precioso, interminable. La madera mohosa nos acariciaba las manos y a medida que avanzábamos los pulmones se nos iban llenando de humedad: respirábamos el cielo.

Al llegar a la cúspide vimos como el firmamento nos abría una ventana y, mientras el día se mezclaba con la noche, las estrellas brillaban cual supernovas y las nubes se teñían de rosa. La nebulosa de Orión nos embriagó con una maravilla de manto de colores, nos tendió una trampa.

Pero nosotras siempre estamos atentas, y sabemos cuando es el momento de volver a remontar vuelo.