Archivos Mensuales: mayo 2013

Cosas de las que me avergüenzo

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Le estoy agarrando el gusto a esto de las listas, porque además de pasármelo pipa cuando las hago, son un respiro. Con esto no quiero decir que escribir a veces sea un parto, lo estoy afirmando. Yo escribo no sé muy bien por qué, nadie me obliga. O tal vez sí, tal vez tenga un Garnilofante adentro que me apunta con un arma, porque si no no se explica tanta obsecuencia. En fin, que para esos momentos en que las historias se traban y los personajes andan más perdidos que chupete en el traste, nada mejor que una lista que ventile las neuronas.
Esta es más personal que las anteriores, pero como sé que ustedes son unos cotillas les va a gustar: las cosas de las que me avergüenzo. Como siempre, en estricto orden aleatorio.

1) Me avergüenzo de haber sido fanática de Rodrigo. De las que lloraban en sus conciertos y de las que cayeron en una profunda depresión cuando el muchacho estiró la pata.


2) Me avergüenzo de que me encanten los cupcakes y las tartas bonitas -espero que El Comidista no llegue nunca a leer esto-. Semejante mariconada es completamente anti-Talita.

Subo una un poco geek para que no me terminen de perder el respeto.

Subo una un poco geek para que no me terminen de perder el respeto.

3) Me avergüenzo de mis amplios desconocimientos en materia de geografía. La cosa es tal que Axel me felicita cada vez que acierto a alguna de sus trivias. La última vez se sorprendió de que supiera dónde estaba la Isla de Pascua y a qué país pertenecía. Es normal teniendo en cuenta que hasta hace poco yo confundía Austria (sí, ese lugar que está LITERALMENTE pegado al país donde actualmente resido) con Australia.

4) Me avergüenzo, no de haber sido fanática de Pokémon -porque fue una de las cosas que estableció las bases de mi frikismo- si no de haber llegado el extremo de torturar a mis amigos dibujándoselos en tarjetas de navidad.

Este no lo dibujé yo, sino un compañero de clase para pedirme disculpas por algo. Sabía lo que hacía.

Este no lo dibujé yo, sino un compañero de clase para pedirme disculpas por algo. Sabía lo que hacía.

5) Me avergüenzo de leer menos de lo que debería. Se supone que los escritores deberían leer, ¿no? Pues eso.

6) Me avergüenzo de que en algún momento de mi vida este tipo me haya parecido romántico:

7) Me avergüenzo de lo increíblemente sorete que fui con algunas que personas que no se lo merecían. Con las que se lo merecían, no.

8) Me avergüenzo del corte que pelo que tenía a los 12 años:

No es un nene, es Talita de pequeña.

No es un nene, es Talita de pequeña.

9) Me avergüenzo de que todavía me guste esta canción:

10) Me avergüenzo de dejarme obnubilar fácilmente por gente que luego me decepcionará porque no es lo maravillosamente genial que en un principio me había parecido.

11) Me avergüenzo de no haber trabajado nunca en algo que realmente me gustara (yendo acompañado en este caso el verbo trabajar con el verbo cobrar).

Mango

12) Me avergüenzo de las veces en que se me escapa la hijauniquez o el paletismo, siendo estos los momentos en que me como todo el paquete de galletitas sin dejarle ni una a Axel o cuando repito como un loro algo que escuché sin pararme a pensar en lo que estoy diciendo.

Así y todo, no me avergüenzo de cosas tales como:

1) Lo machona que era cuando era chica (remitirse a la foto del punto 9). La femineidad no es lo mío.

2) Lo mersa que es la música de los ’80 y el amor incondicional que le profeso.


3) El quilombo que es generalmente mi casa, mi habitación, mi cocina y mí misma.

4) Lo insoportable que soy con los gatitos y lo insoportable que voy a ser con los perritos cuando tenga uno.

Con el gatito que más insoportable soy: Guzmán el Bueno.

Con el gatito que más insoportable soy: Guzmán el Bueno.

 

Y ustedes, sabandijas, ¿de qué se avergüenzan?

Memoires

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Entre tanto borrador incompleto y búsqueda absurda de inspiración se me ocurrió escribir sobre mi ciudad de origen. Hablando mal y pronto Rio Cuarto me parece una cagada, así que quise ampliar mi espectro revolviendo entre mis antiguos diarios íntimos. Se podría decir que hasta ahora la hazaña ha dado buenos resultados, ya que me ha hecho recordar momentos entrañables de mi historia. He repasado mi vida entre los años ’96 y ’98 y ha sido muy bonito. Pero como la ciudad me sigue pareciendo una cagada, he decidido hacer un análisis más concienzudo y escribir sobre ella más adelante. Tampoco es cuestión.

Así que aprovecharé esta pequeña entrada (que sólo subo para que estén al tanto de que no estiré la pata) para citarme a mis tiernos trece años. El año es el ’97 y las frases las copiaré textualmente, porque hasta los errores ortográficos me parecen adorables.

 

Cita 1:

“Me estoy olvidando de una cosa muy graciosa. Hace como dos días tuve un sueño que se trataba de Joaquín (corazón). Resulta que en un armario había libros y yo lo abrí y saqué un diario íntimo, y era de Joaquín (corazón). Yo tenía la llave entonces lo leí. Cuando se enteró se largó a llorar y yo le decía ‘por favor perdoname’, entonces lo abrazé y traté de consolarlo y paró de llorar.

Y me desperté.

¿No es estúpido?”

 
Cita 2:

“Ayer vino Jose a la casa de mi papá y jugamos un rato largo. Se enojó porque me preguntó de que hablo con la Guada y yo le dije que de chicos, pero no fue por eso, fue porque yo le dije que  con ella no se hablar de eso, ya que no le gusta nadie. Hablamos un rato del tema pero se cansa rápido, yo no me canso nunca de hablar de potros¹.”

 

Cita 3: 

“El Bruno no creo que guste de mí porque siempre viene con migo cuando tengo comida.”

 

Cita 4:

“Después comimos salchichas, huevo, mandarina y bombones.”

 

Cita 5:

“A MI CRITERIO, AQUÍ EMPIEZA MI ADOLESCENCIA².”

 

Cita 6:

“Te cuento que estoy muy confunsa, porque creo que me acordé de Santi y de lo que sentía por él. […] Jugamos al football y al cinco pega, cuando me di cuenta de que había alguien, su nombre, Mati, idéntico a Santi. ¿Por qué? Ahora no sé que hacer.

Primero era Pablo, después Pablo y Mauri y ahora ¿será que todo comenzó de nuevo? ¿Será que me gusta Santi? Tengo que pensar esto muy seriamente. […] Ya tomé una decisión voy a gustar de Mauri y voy a tratar de olvidarme de (sobretodo) Santi.”

 
 

Ya habrá tiempo para hablar de Rio IV.
Bis dann! :)

 
 

¹Potro: Buen mozo, atractivo. Macizorro.

²Escrito a posteriori en el margen superior izquierdo de una página.