Archivos Mensuales: marzo 2012

Inspiración gerundia

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A este lo tenía muerto de risa en el Tumblr. Acá por lo menos se va a ver más bonito, con este tema todo colorinche que tengo. Ay, cómo me gustan los colorinches!

 

Primero, la idea. Hermosa y plena, radiante toda ella, llega emanando vapores opiáceos que difuminan el fondo coloquial del día a día para plantarse en la materia gris. Empieza echando raíces en uno o dos sitios y se mueve hasta lograr expandirse en todas las direcciones. Sumisa sólo al comienzo, a medida que avanza se interpone a responsabilidades sociales y necesidades fisiológicas, generando el impulso único y exclusivo de sentarse a expresar, mediante puntos y palitos, todo lo que de ella deriva.

Después, su desarrollo. Una vez acondicionada la madriguera y teniendo a su contenedor abocado al fino arte de hacerle caso, la idea empieza a mutar, a tornarse azarosa, excesiva, adversa. La pugna es inminente: mientras la idea intenta hacer casa en un sitio que no le corresponde, el portador la desplaza audazmente con adverbios y adjetivos aduladores hacia donde le es conveniente. Pero la idea sabe y no se deja vilipendiar fácilmente, acusa el golpe pero devuelve una estocada aún más cruel: allí por donde pasa deja su huella, una brecha ardua de tapar con abstracciones.

Y al final, el final.  Entonces, a medida que las fisuras crecen, la idea festeja victoriosa. Llenando de espacios vacíos su entorno hasta más no poder, se regocija en un triunfo seguro y emprende su escape a través de poros y vías similares. Vuela pronta hacia otras materias, seduciendo nuevas cabezas, embelesando nuevos ojos. Pero lo que no sabe es que su portador ha sido astuto, sabiendo aprovechar el momento previo al exilio y cortándole los brotes para luego sembrarlos en las fecundas grietas que ha dejado a su paso.

Y así la idea se desvanece más allá de los límites del escritor, quien ha quedado con un folio lleno de puntos y palitos, derrotado por la imposibilidad de contenerla. Mas su congoja es pasajera, pues sabe que las reminiscencias poco tardan en empezar a brotar y a entretejerse. Ya están, de hecho, dando origen a una nueva contienda, a un nuevo e interminables ciclo: papel y lápiz, documento en blanco y backspace, cuaderno y lapicera, contenedor azul y papelera de reciclaje.

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Los insignificantes

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-¿Qué más queda?

-Creo que ya está todo. Bueno, están los libros y cds que la gente no se llevó.

-¿Los tiramos?

-Me da cosa.

-Bueno, se los dejamos al dueño.

-A lo mejor es una linda sorpresa para el próximo inquilino, ¿no?

-Bueno. Entonces voy bajando la basura.

-O.K.

 

 

-¿Sabés quién está abajo?

-¿Quién?

-Tus amigos de Vallecas. Esos que no vinieron a la fiesta de despedida.

-Ah.

-Están cenando en el hindú de acá abajo. Les dije que te tocaran el timbre y se pusieron incómodos.

-Pff…

-Esos eran tus grandes amigos, con los que salías siempre, ¿no?

-Ya.

-Al lado de tu casa y no son capaces de llamarte para desearte buen viaje.

-Ya, ya.

-No entiendo por qué te ponés mal. Ni que fuera una gran pérdida.

-Y qué querés, ¡es raro! Gente con la que casi conviviste y que ahora ni te habla.

-Si por lo menos fuera gente interesante…

-Ya sé, ya sé. Pero es que me enferma que a ellos no les afecte, que puedan pasar como si yo nunca hubiera estado.

-No te des manija. Bajemos a comer algo.

-Buéh.

-¿Los vas a saludar?

-No sé.

 

 

-Mirá, los tendríamos que haber esquivado.

-¿Por?

-Era más sano extrañarlos.

-Pensá en los próximos inquilinos: te van a querer sin siquiera conocerte.

-Tenés razón. Eso ya significa algo.

Rutina

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Hoy estoy de una mala leche sublime. Y vaya uno a saber por qué, en el cole me dieron la nota del examen de ayer y me saqué un flamante 98. Creo que es la rutina, que hay días en que me molesta más de lo normal.

En su honor, subo esto que escribí hace un año más o menos, cuando trabajaba en una tienda muy divina de un barrio madrileño más divino aún. No tiene título y ni falta que le hace.

Salut!

el olor a alcohol que emana del contenedor de vidrio

el menjunje de pan y líquido del que se alimentan las palomas

la subida interminable hacia Tirso de Molina

(coches)

el cemento caliente

la plaga de turistas rosados

el deseo de tomar sus cámaras, arrojárselas a la Cibeles y disfrutar

viendo como intentan cruzar esa rotonda imposible

(autobuses)

la sombra de los árboles

el sonido del agua que corre

el paseo entre los libros

la paz momentánea

(inmensa plaza desierta con inmensa bandera española)

la náusea de la calle Serrano

el bótox de la señora que se exhibe

la depresión previa a la entrada

la sonrisa obligada

el vómito sobre la clienta de turno

Preposuponiendo

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-Lo que está usted diciendo es absurdo.

-En absoluto. Me estoy rigiendo por la más estricta lógica.

-Imposible.

-Las estadísticas están de mi lado.

-Las estadísticas no están del lado de nadie.

-Las estadísticas están regidas por el común general.

-Usted no tiene nada de general. Así que no rige.

-Por supuesto que rijo. Rijo sobre y para.

-Cabe según para quién. Por, desde luego que no.

-¿Va usted a saber sobre quién según qué?

-Por supuesto. Tengo datos. Y estadísticas.

-¡Ja! No puede usted tener estadísticas: no me rigen.

-Le rigen, pero contra.

-Le repito que sobre, y le digo más: ante. Pero nunca bajo.

-¡Haga usted el favor! Si desde que, no hace más que según. Parece un político.

-¿Político yo? Político usted, que si no es entre, es tras.

-Lo importante es hacia a.

-¡Lo importante es hasta cuándo!

-Durante sin más.

-So pretexto de, estamos cada vez más sin.

-Mas con muchos con.

-Eso se lo tengo que otorgar.

-Oh, el 27. Que tenga usted buen día.

-Dios mediante.

Tierra

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tierra que está viva

en una maceta o en un parque,

no tierra muerta

que se pisa en el parquet de casa

 

tierra que huele a lluvia,

no a estornudos,

que abraza y pincha los pies descalzos,

que ensucia las manos y que se cuela debajo de las uñas

 

tierra que me meto en vena

para recordar de dónde vengo

y hacia dónde voy,

para recordar que no tengo cables

sino arterias

 

tierra que se mezcla con mi sangre,

que se hace barro, arcilla

y que uso para modelar,

crear y construirme

 

tierra para inventar nuevos cuerpos

que olvidarán pronto

que son tierra,

barro y arcilla

 

tierra que se recordará

llegado el momento:

 

agarraremos el puñado,

nos lo llevaremos a la boca,

masticaremos,

y tragaremos

 

y seremos

una vez más

tierra.

 

Recomendaciones

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-¡Uy, mirá! Justo quería leer este libro.

-¿Posta?

-Sí, sí, se lo iba a pedir a mi vieja.

-Llevate el mío, que yo ya lo terminé.

-Buenísimo. ¿Te gustó?

-Sí, está muy bueno. El tipo escribe muy bien, te lo leés del tirón. Y eso que es un tocho, mirá la letrita.

-Veo, veo.

-Es muy… trascendental. Los conflictos de los personajes son muy humanos, pero a la vez te mete un trasfondo de tragedia griega que te deja de piedra.

-Re interesante.

-Sí, mal. Y también tiene varias cosas fantásticas, creo que eso es lo que más te va a gustar a vos.

-Ah, bueno, bueno, entonces no me cuentes más.

-Dale, leetelo y después me contás.

-Gracias.

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-¿Ya lo terminaste? ¡Eh, qué hacés!

-No me dijiste lo de los gatos.

-¡Mirá nena, rompiste la tapa!

-¡La cabeza te tendría que romper!

-¿Qué decís?

-¡No me dijiste que abren en canal a los gatos!

Silencio dramático

-… tenés razón. No me acordaba.

-¿No me acordaba? ¿¡No me acordaba!? ¡Me pasé una hora llorando sobre Albóndiga y Tartufo, los pobres no entendían un carajo!

-Perdoname, es que como…

-Después le tuve que explicar todo a Jorge que me encontró con los ojos inyectados en sangre sobre los bichos, y la nena asustada porque pensaba que les pasaba algo.

-¿La nena? La puta madre…

-Sí. La tuvimos que mandar a dormir a lo de los abuelos.

-No sé qué decirte, la v…

-Gerardo: no digas nada. La tapa del libro tiene un gato. El autor es un hijo de puta, yo soy una ingenua y vos sos un pelotudo.